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Archive for 12 agosto 2008

LA ENTREVISTA CON VICTORIA BARAS, NATURÓPATA

Ha probado todo lo que ofrece a quienes le consultan y atribuye a eso su buen estado. Publica Antiaging natural (Editorial Integral), un plan para mantener una larga y buena vida.

–¿Qué hace envejecer?
–Los tóxicos estimulantes, en primer lugar; la cocaína, que agujerea el tabique nasal y el cerebro. También quitan vitalidad los tóxicos de la comida –aditivos y dioxinas–, el café, los contaminantes del ambiente y el estrés. El estrés, muchísimo.

–¿Hay formas de ser que empeoran la situación?
–Las personas que llevan la vida con humor, que meditan, saben relativizar –no eres ni tan genial ni tan horrible– y aprenden a situar las cosas en su justa proporción viven mucho más. Si te han despedido, tal vez se abrirá otra puerta. Quien tiene una red de relaciones afectivas, disfruta con una afición, duerme bien y sabe marcar el ritmo a su existencia –ahora trabajo mucho, después descanso, más tarde me divierto– también vive más.

–A eso, usted añade altas dosis de vitaminas, minerales y enzimas.
–Siempre empiezo recomendando una depuración, no un ayuno, porque esa palabra asusta. Los primeros días, solo hay que tomar un caldo, un zumo de frutas, otro de avena… cosas ligeras que dan al cuerpo la orden interna de “descansa”. Después viene una dieta muy blanda. Limpiamos el intestino, que es el sistema orgánico menos cuidado, aunque es la base del sistema inmunológico. Deberíamos depurarnos como mínimo dos veces al año.

–Teniendo en cuenta que todas las células del cuerpo envejecen sin parar, intentar compensar eso con nutrientes encapsulados puede resultar una locura.
–El cuerpo no envejece simultáneamente, de golpe, ni de igual forma en todas las personas. Hay quien empieza a tener problemas con las hormonas, o no duerme bien. Otras, lo primero que perciben es la pérdida del interés sexual, o notan que se les va la memoria. Los hay que detectan la vejez porque les aparecen malformaciones articulares. Cada cual ha de empezar por el punto que le falla.

–¿Antiaging o antienvejecimiento?
–El objetivo es estar bien cuando entramos en la madurez. Las grandes clínicas antiaging emplean hormonas –del crecimiento, sexuales…–. Se puede conseguir el mismo efecto con sustancias naturales. Combinando aminoácidos. Tres de ellos –ornitina, glicina y arginina, juntas– liberan hormona de crecimiento. Si tu deseo sexual desciende, puedes tomar una plantita, la maca andina, que estimula el eje hipofisario. Y así.

–Hace 10 años, el concepto de antiaging era desconocido en España.
–El periodo de bonanza económica ha sido determinante, y el hecho de que EEUU marca la pauta de todos los fenómenos: fueron los primeros en hablar de márketing. Inventaron el couching (entrenamiento personal para superarse ), y ya está aquí. La idea de antiaging es suya.

–¿Cuál es el objetivo?
–Detectar el desfase que existe entre la edad biológica –el estado de los órganos– y la edad cronológica del individuo, la que indica su DNI. Muchas veces, una persona de 50 años tiene un organismo de 60 porque ha llevado una vida estresada, comiendo mal, tomando y respirando tóxicos. Hay mucha gente envejecida, mucha. El objetivo es equiparar la edad biológica a la cronológica.

–¿Qué órganos envejecen antes?
–Los órganos vitales son el corazón y el cerebro, que también son los más resistentes. La gente tiene miedo al cerebro y respeto al corazón, que es el que da menos avisos. Pero lo que está más maltratado es el intestino, que es el centro de todo y deberíamos mantenerlo siempre limpio. Los chinos dicen que es el segundo cerebro. Todas las emociones van del cerebro al intestino. Los estados nerviosos y los disgustos van al hígado, que se pone verde de rabia.

–Esta no es su primera profesión.
–No, no. Yo me inicié en el templo de las finanzas, en la Bolsa de Barcelona, donde fui asistente del presidente, Xavier Ribó, y dirigí la comunicación. Entré con 17 años y salí con 33. Era un coco. De allí, fui a Fibanc, la banca privada. Monté un banco de gestión privada de patrimonio y, más tarde, una agencia de comunicación sobre finanzas y empresas. En 1992, exploté. ¡Tenía tal estrés! Estaba quemada, agotada…

–¿Qué hizo?
–Fui al médico y me recetó ansiolíticos durante el día y antidepresivos por la noche… Me dije, a mi cuerpo le pasa algo, esta ansiedad me está diciendo algo. Profesionalmente, me sentía colmada; internamente, tenía la sensación de que me estaba secando. Tenía 18 empleados a mi cargo, pero lo dejé todo. Entregué las llaves del negocio a mi hermano y me fui.

–Se fue.
–A Mallorca. Durante tres meses, me dediqué a meditar con un lama budista. El lama me ayudó a orientar mi vida hacia la parte espiritual, y descubrí lo que es esencial. Empecé en el mundo de las terapias porque era lo que yo necesitaba recibir. Fue un cambio apasionante. Estudié medicina bioenergética en Colombia y Naturopatía en Barcelona. Aprendí mucho. Soy otra persona.

Fuente: El periodico

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LA ENTREVISTA CON JOAN QUÍLEZ BIÓLOGO EXPERTO EN PAN.

Investiga las cualidades del pan e imparte clases de nutrición en la Universitat Rovira i Virgili. El consumo de este alimento es ilógicamente bajo en Catalunya, opina.

PERE BATLLE

–Cuando los médicos diseñan una dieta, sea de adelgazamiento o no, lo primero que eliminan es el pan.
–Normalmente sí, y dicen que es por la proporción de calorías que tiene, que no son ni más ni menos que las que contienen otros cereales que los dietistas no eliminan, como son la pasta y el arroz. El pan tiene una injusta mala fama, aunque es un elemento muy importante en el puzle de la dieta mediterránea, que dice que un 50% de las calorías diarias se han de obtener de los hidratos de carbono, y, entre ellos, del trigo.

–¿Es menos nutritivo el pan que el arroz y la pasta?
–Como alimento, el pan es más completo que el arroz y es equivalente a la pasta, que también suele ser de trigo. El arroz blanco es, prácticamente, hidrato de carbono sin más, mientras que el pan mezcla hidratos con bastantes proteínas y minerales. En ambos casos hay que diferenciar el alimento integral del blanco. El integral lleva más vitaminas, minerales y fibra, algo muy importante.

–¿Por qué tiene mala fama?
–Porque engorda. O eso dice una leyenda urbana que se inició en los años 60, a medida que los españoles dejamos de pasar hambre y llegó la cultura del cuerpo estilizado y el turismo. Aumentó la población, los hornos artesanos quedaron en minoría y empezó la gran producción industrial del pan. Entonces se empezó a decir que no valía nada, que era como la suela de un zapato.

–¿En los años 50 los españoles comían mucho pan?
–Unos 130 kilos por persona y año. Ahora no comemos más de 50 kilos, menos que en Francia y Alemania. Este año está siendo el de más bajo consumo de la historia española. La mala fama aún existe.

–¿Es incorrecta una dieta sin pan?
–No. Se puede hacer una dieta equilibrada sin pan, o sin arroz. Pero si los eliminamos, tendremos que sustituirlos por otro hidrato de carbono. Los dietistas suelen suplir al pan por otro cereal con mejor fama, aunque hay médicos que empiezan a estudiar sus cualidades. El pan tiene muchos años de historia.

–¿De dónde proviene?
–Es un alimento básico en Europa y en el norte de África desde que el hombre se hizo sedentario y agrícola, en la revolución neolítica 6.000 años antes de Cristo. Se empezó a cultivar en Egipto, que es donde la tecnología panificadora alcanzó mayor nivel. De allí pasó a Grecia y a Roma. Los emperadores romanos, cuando querían tener contento al pueblo, clamaban: panem et circenses; es decir, pan y circo. Lo repartían en las fiestas populares. En América el alimento primigenio fue el maíz, y en Asia, el arroz.

–¿Cuántas variedades hay?
–Ahora, en España, hay unas 60 variedades de pan de trigo, que se puede mezclar con harina de cebada, avena, centeno y leguminosas: hay pan de garbanzos, de soja. En Europa existen hasta 200 variedades de trigo, que van evolucionando y quedan obsoletas en pocos años. Hay un montón de empresas dedicadas a hacer mejoras genéticas del trigo.

–¿Hay pan transgénico?
–De momento, no. De momento, repito, no. El pan de trigo acabará siendo transgénico, tal y como están las materias primas en todo el mundo. Opino que se tardarán 2, 5 o 10 años, pero acabaremos teniendo trigo transgénico. La idea es mejorar la cualidad panificadora del trigo, rentabilizar los cultivos y eliminar los elementos irritantes que dan problemas: por ejemplo, hacer trigo sin gluten, para los celiacos.

–¿Eso será bueno?
–Al margen del aspecto económico, en Europa existe la cultura de que eso no es muy bueno, y los gobiernos no favorecen los transgénicos. En EEUU no hay tanta reticencia social. Desde el punto de vista científico, algunos estudios afirman que no habría muchos inconvenientes en hacerlo, pero también hay muchos investigadores que dicen que los efectos negativos del trigo transgénico se podrían manifestar a más largo plazo del estudiado, y son muy reacios a avalar ese cultivo.

–¿Qué calidad tiene ahora el pan?
–Lo hay bueno, regular y malo, sea artesano o industrial. El pan es como el vino: es un producto biotecnológico que surge de la fermentación de un organismo vivo, la levadura de cerveza en este caso. Si la fermentación es corta, se obtiene un vino del año y un pan joven, una baguette. Si es intermedia, da un vino de crianza y una chapata o un pan gallego, semirrústico. Cuando la fermentación es larga, el vino será de reserva y, el pan, más viejo: estará cocido de forma especial, será más sabroso y aromático, tendrá buen aspecto y, lo prioritario, durará más.

–¿A quién le gusta más el pan?
–A las personas mayores, excepto si es integral. No en toda España se come la misma cantidad. En la franja mediterránea es donde se consume menos. Castilla y Extremadura son las zonas donde más se ha mantenido la tradición de comer con pan.

Fuente: El periodico

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